El Tribunal Supremo de Austria se ha pronunciado: aspectos que deben tener en cuenta los médicos de las zonas fronterizas

A nadie le gusta ir al médico, pero forma parte de la vida. Sin embargo, hay situaciones en las que la visita al médico no se debe a un simple resfriado o a una lesión leve, sino a una intervención más grave, en cuyo transcurso resulta fundamental proporcionar a los pacientes información detallada y precisa.

Este artículo analiza una sentencia reciente del Tribunal Supremo de Austria, que ha arrojado nueva luz sobre el alcance de la obligación de informar y puede ofrecer importantes lecciones para los médicos que ejercen cerca de la frontera.
¿Cuál fue el contexto?

En otoño de 2020, un paciente sufrió una fractura vertebral grave y recibió inyecciones diarias durante un año para aliviar el dolor. En 2021, acudió a un hospital de Graz para una consulta sobre una posible operación que, sin duda, habría mejorado su estado. Antes de la operación, se le informó en varias ocasiones —incluso por parte del propio médico— de que la intervención conllevaba riesgos graves, entre ellos la parálisis.

En septiembre de 2021, el día antes de la operación, el paciente firmó un formulario informativo en el que se indicaba que, en casos excepcionales, la operación podía poner en peligro la vida y acarrear numerosas consecuencias. Entre ellas se incluían, por ejemplo, dolor permanente que afectara a los nervios o a la médula espinal, debilidad o parálisis de las piernas y disfunción de la vejiga y de los esfínteres anales, lo que podría dar lugar a una parálisis completa. El paciente aceptó los riesgos asociados a la operación; sin embargo, la intervención tomó un giro inesperado para peor: el paciente quedó paralizado de cintura para abajo. Como consecuencia, el paciente reclamó al cirujano una indemnización por daños y perjuicios de 234 000 euros.

Tanto el tribunal de primera instancia como el de apelación fallaron en contra del paciente, alegando que se le había advertido en varias ocasiones de los riesgos asociados a la operación. No se tuvo en cuenta el argumento del paciente de que la probabilidad de parálisis en su caso podría haber sido de hasta 17% —es decir, uno de cada seis pacientes—, algo que los médicos no le habían mencionado.

Hasta llegar al Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ordenó al tribunal regional que celebrara un nuevo proceso con el fin de aclarar cuál había sido el grado de probabilidad de que se produjera una parálisis durante la operación. Si, en el nuevo procedimiento, el tribunal concluye que el riesgo de parálisis era tan elevado que se debería haber informado específicamente al paciente al respecto —en lugar de limitarse a indicárselo como una consecuencia “posible”—, entonces el médico incumplió su deber de informar, según sostuvieron los jueces del Tribunal Supremo (10 Ob 28/25b). No obstante, también señalaron que debe tenerse en cuenta la probabilidad de que, en cualquier caso, el paciente hubiera sufrido una parálisis en un futuro próximo sin la intervención quirúrgica.

Soy médico y ejerzo cerca de la frontera. ¿A qué debo prestar atención?

Si la actividad de un médico se dirige específicamente a pacientes austriacos —ya sea a través de publicidad en alemán, la planificación de rutas, los datos de contacto u otras formas de comunicación y contacto en alemán—, entonces, a falta de una elección de ley aplicable, no puede descartarse que se apliquen las normas del Derecho internacional privado, en particular el Reglamento de Roma I (Reglamento (CE) n.º 593/2008), sean de aplicación. Esto puede significar que el servicio médico y la protección del consumidor estén más estrechamente vinculados al Derecho austriaco, de modo que, en caso de litigio, el tribunal pueda exigir la aplicación del Derecho austriaco, extendiendo así la obligación más estricta de informar también a los médicos húngaros.

Resumen

La sentencia judicial deja claro que la obligación de informar no es una mera formalidad. Si existe la posibilidad de que se produzca una complicación grave, no basta con mencionarla únicamente en términos generales como una posible consecuencia; más bien, también debe explicarse al paciente su probabilidad, preferiblemente de forma numérica.
Como médico que ejerce cerca de la frontera, es importante tener en cuenta que, si tus servicios también están dirigidos a pacientes austriacos, es posible que se aplique la legislación austriaca.

Si tuviera alguna otra duda, nuestro bufete de abogados también está a su disposición en este ámbito.

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