5 cosas que deberían cambiar tras la crisis del coronavirus

La actual crisis del virus de la COVID-19 ya está cambiando nuestra vida cotidiana. A pesar de todos los aspectos negativos de esta pandemia, también podría traer consigo algunos cambios positivos muy esperados en la administración pública y el sistema judicial.
1. Audiencias judiciales por videoconferencia
Como abogados, llevamos ya algún tiempo en contacto digital con los tribunales. No obstante, se han conservado ciertas tradiciones muy antiguas, como la toga negra o la peluca en el Reino Unido.
En Hungría ya es posible llevar a cabo la obtención de pruebas o la celebración de vistas a través de una red de comunicaciones electrónicas. Nos encantaría que esto también fuera posible en Alemania en breve.
2. Expedientes electrónicos
Dado que todavía hay demasiados expedientes en formato papel, desde hace tiempo se espera que se implante un sistema electrónico de gestión de expedientes en los tribunales.
En algunas salas de los tribunales alemanes ya se ha puesto en práctica un método eficaz para mostrar expedientes —generados automáticamente por un programa de reconocimiento de voz— u otros documentos en una pantalla o en la pared, a la vista de todas las partes y del público. Además, se podría acceder a estos archivos desde los ordenadores portátiles de los abogados.
3. Firma digital de contratos con firmas electrónicas
Como pocos saben, muchos ordenamientos jurídicos europeos exigen la forma escrita tradicional —por ejemplo, una firma manuscrita debajo del texto— solo en un número limitado de casos. En la gran mayoría de los casos, la ley no impone ningún requisito formal, lo que significa que los contratos pueden celebrarse válidamente por correo electrónico o incluso a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Messenger.
En aquellos casos en los que la ley siga exigiendo la forma escrita tradicional, esperamos que se generalicen rápidamente las soluciones digitales que permitan a los usuarios finales firmar de forma válida y sencilla los archivos digitales mediante una firma electrónica cualificada.
4. Voto electrónico
Los Estados se quejan de la baja participación electoral y de la falta de interés político, sobre todo entre los jóvenes. En Alemania, por ejemplo, los votantes mayores de 60 años tienen, en la práctica, el doble de peso en las urnas que los de entre 18 y 30 años. Por lo tanto, es una propuesta legítima, especialmente entre los votantes más jóvenes, ofrecer el voto por Internet, tal y como ya se hace en Estonia.
5. Documentos de identidad virtuales
Nuestras carteras están cada vez más llenas debido a la gran cantidad de documentos importantes y tarjetas de identidad que llevan, aunque sería posible acceder a ellos en formato virtual a través de un paquete de datos seguro siempre que fuera necesario.
Los archivos podrían almacenarse en nuestro smartphone o en una tarjeta con chip único y abrirse mediante nuestra huella dactilar. El Estado u otras autoridades solo tendrían acceso a los datos personales si contáramos con nuestra autorización expresa.
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