Prestamos asesoramiento en la revisión de un contrato relativo al suministro de contenido pornográfico y otros contenidos para adultos, centrándonos en la interpretación del término “adolescente”. Surgió una controversia sobre la calidad cuando se comercializó y distribuyó contenido en el que aparecían intérpretes de unos 30 años en la categoría de “adolescentes”, basándose únicamente en su aspecto físico.
El asunto requería evaluar si esta práctica era compatible con la redacción del contrato y con la normativa legal aplicable, en particular en lo que respecta a la clasificación, la exactitud de la descripción, la protección de menores y los requisitos de cumplimiento.
Desde un punto de vista práctico, la revisión también requirió un análisis exhaustivo del contenido subyacente, lo que dio lugar a la tarea, algo inusual, de explicar al departamento interno de TI por qué se había accedido a grandes cantidades de material pornográfico durante el horario laboral en el marco del análisis jurídico del caso.