La imagen de Hungría en materia de Estado de derecho vista desde el exterior en la primavera de 2026
Cuando un inversor, un abogado o un asesor extranjero analiza la situación actual de Hungría, no se fija en los eslóganes políticos, sino en los riesgos. No se pregunta quién está en el Gobierno, sino más bien lo siguiente: ¿es predecible el marco jurídico? ¿Se puede confiar en la estabilidad de la normativa?
Desde una perspectiva exterior, el hecho de que se produzca un cambio de gobierno no es, por lo tanto, un fin en sí mismo, sino una señal. Una señal de que una etapa podría estar llegando a su fin y de que podría existir una oportunidad real para un modelo de gobernanza más ordenado desde el punto de vista institucional.
El panorama de los últimos años: la elaboración de leyes como factor de riesgo
A ojos de los observadores extranjeros, el problema de la actividad legislativa húngara en los últimos años no ha sido principalmente su contenido, sino su procedimiento. En concreto, los siguientes fenómenos han socavado de manera significativa la reputación del país en materia de seguridad jurídica:
- modificaciones legislativas ad hoc, a menudo sin evaluaciones de impacto,
- el uso generalizado de las propuestas de ley presentadas por diputados a título individual como medio para eludir las obligaciones de preparación y consulta,
- consultas públicas breves y, a menudo, meramente formales,
- y cambios normativos cuyas consecuencias prácticas había que corregir posteriormente, en una especie de “modo de apagar incendios”.
Para un inversor extranjero, esto no es una cuestión teórica. Es un aspecto que hay que tener en cuenta en el proceso de diligencia debida.
¿Qué pregunta hoy un socio extranjero?
Según nuestra experiencia, la cuestión no es si “los impuestos son bajos”, sino más bien, por ejemplo:
- ¿Durante cuánto tiempo cabe esperar que se mantenga un entorno jurídico estable?
- ¿Es habitual que se aprueben normas con carácter retroactivo o que entren en vigor con poca antelación?
- ¿Existe algún recurso eficaz en caso de que una normativa sea defectuosa?
- ¿Es previsible la elaboración de leyes o sigue los ciclos políticos?
En los últimos años, cada vez resulta más difícil dar respuestas tranquilizadoras a estas preguntas.
¿Qué supone ahora, desde una perspectiva externa, un cambio de gobierno?
En el extranjero, un cambio de gobierno no aumenta automáticamente la confianza; más bien, da lugar a una actitud de espera cautelosa. Los actores internacionales están pendientes, sobre todo, de si:
- la disciplina procesal vuelve a la elaboración de leyes,
- el papel sistémico de los proyectos de ley presentados por los diputados disminuye,
- se llevarán a cabo evaluaciones de impacto significativas y consultas con profesionales,
- y la calidad de la legislación mejora de forma apreciable, no solo en lo que respecta a la comunicación.
Si se producen cambios visibles en estos ámbitos, eso tendrá mucha más importancia que cualquier campaña de promoción de inversiones.
¿Por qué esto tiene un aspecto diferente desde fuera que desde dentro?
En Hungría, la actividad legislativa suele enmarcarse en el contexto de los debates políticos. Sin embargo, desde el extranjero se considera desde una perspectiva tecnocrática: como una cuestión de procesos, riesgos y patrones comparables.
En un ordenamiento jurídico que opera en parte en el ámbito internacional, la calidad de la elaboración de leyes es un producto de exportación o, por el contrario, un factor que da lugar a restricciones a la importación.
El cargo de un abogado
Como bufete de abogados de origen húngaro, fundado en Alemania y autorizado para ejercer en varias jurisdicciones —entre ellas, los Emiratos Árabes Unidos—, vemos claramente cuándo la falta de Estado de derecho se convierte en un factor que afecta a los negocios. Por eso no nos interesa la comunicación del cambio, sino su credibilidad procesal.
El mundo exterior está observando ahora mismo. No aplaude, ni ataca: simplemente observa. Y este es el momento en el que la calidad de la elaboración de leyes ya no es una cuestión de política nacional, sino una cuestión de reputación internacional.